
Bueno, el culpable fue mi primo. Esa historia la guardo para más tarde. Leer el proyecto.
Aunque debo decir que TODO empezó con Cobi y mí yo de 10 años.
Ese muñeco extraño que algunos adoraban y otros no acababan de entender, pero que terminó entrando en las casas, colgando de retrovisores, apareciendo en camisetas, pins, llaveros y estanterías. Treinta y tantos años después, todavía basta verlo para que a muchos se nos active algo en la memoria.
Y pensé: ¿cuántas historias debe de haber detrás de todos aquellos Cobis?
De ahí nació El muñeco que cambió una ciudad.
No es un libro sobre los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Al menos, no exactamente.
Es una colección de historias sobre las personas que estaban allí mientras Barcelona cambiaba.
- Un niño al que su abuelo obliga a quedarse en casa para ver cómo una flecha enciende el pebetero cuando él solo quiere bajar a jugar al fútbol.
- Una familia que intenta grabar la ceremonia inaugural en VHS y, por equivocación, termina grabándose a sí misma.
- Un taxista convencido de que el Cobi descolorido que cuelga de su retrovisor le da suerte.
- Una chica japonesa que llega a una casa de Barcelona sin hablar prácticamente una palabra de español.
- Una entrada para la inauguración que alguien está dispuesto a cambiar por un muñeco para regalárselo a una chica que acaba de conocer.
- Un anillo que nunca llegó a entregarse.
- Un vecino que lleva años quejándose de las obras, el polvo, el ruido y las malditas Olimpiadas… hasta que llega la noche del 25 de julio de 1992.
Son historias de ficción. Pero podrían haber sucedido. Y eso es precisamente lo que más me interesa.
Porque cuando hablamos de Barcelona 92 solemos recordar la transformación de la ciudad, el Estadi Olímpic, Montjuïc, la ceremonia inaugural, las medallas o aquella flecha imposible. Pero los grandes acontecimientos también quedan guardados en lugares mucho más pequeños: En un cajón, en una fotografía, en una cinta VHS, en una entrada que nunca tiraste, en un pin que apareció treinta años después mientras vaciabas la casa de tus padres.
Barcelona 92 también fueron las pequeñas historias
Durante años hemos contado cómo los Juegos Olímpicos transformaron Barcelona. Y es verdad.
Pero mientras se construían rondas, instalaciones deportivas y una nueva fachada marítima, había miles de personas viviendo aquella transformación desde su propia pequeña parcela del mundo. Trabajando, quejándose de las obras, haciendo de voluntarios o mirándolo por televisión.
Eso es lo que quería contar.
Por eso las historias de El muñeco que cambió una ciudad pueden leerse gratuitamente en la web.
No necesitas registrarte. No necesitas comprar nada.
Simplemente abrir una historia y empezar.
¿Viviste la Barcelona de 1992?
Hay otra parte del proyecto que me interesa incluso más. Estoy recogiendo recuerdos de personas que vivieron aquella época.
No tienen que ser grandes historias. Quizá conservas una entrada de Barcelona 92. Un Cobi, una foto, una acreditación de voluntario. Quizá recuerdas las obras delante de casa, dónde viste la ceremonia inaugural o alguna tontería que ocurrió aquel verano y que, por algún motivo, todavía no has olvidado.
Porque quizá El muñeco que cambió una ciudad empiece con diez historias, pero no tiene por qué terminar ahí.
Hay ciudades que se recuerdan por sus edificios. Otras también se recuerdan por las historias de la gente que estaba dentro. Puedes leer todas las historias gratuitamente en El muñeco que cambió una ciudad.