
Casi todas las comedias empiezan con una buena idea.
Y muchas se caen porque esa idea no aguanta una hora.
No es un problema de ingenio. Es un problema de marco.
El marco absurdo es la pieza menos visible y más determinante de una comedia. Cuando funciona, nadie habla de él. Cuando falla, todo el mundo nota que algo no acaba de sostenerse, aunque no sepa explicar por qué.
Este texto va de eso: de qué es un marco absurdo, para qué sirve y por qué sin él la comedia depende solo del texto y del talento, que es la forma más inestable de sostener una obra.
El marco no es la anécdota
Uno de los errores más comunes es confundir el marco con la situación inicial.
“No es lo mismo decir:
– una cena entre amigos que se complica
que decir:
– una cena que no puede terminar bajo ninguna circunstancia”
La primera es una anécdota. La segunda es un marco.
El marco no describe lo que pasa, sino lo que no puede pasar. Define un límite. Una condición que encierra a los personajes y los obliga a actuar dentro de ella.
Cuando el marco está bien definido, el público lo entiende muy rápido. Y una vez lo entiende, deja de cuestionarlo. A partir de ahí, solo espera ver cómo empeora.
Qué convierte una situación en un marco absurdo
Un marco absurdo tiene tres características muy claras:
– es sencillo de entender
– no se puede romper sin destruir la obra
– convierte decisiones pequeñas en problemas grandes
No hace falta que sea espectacular. Hace falta que sea irrenunciable.
Por ejemplo:
– no se puede salir de este espacio
– no se puede decir la verdad
– no se puede cancelar esto
– no se puede admitir el error
– no se puede parar
El absurdo no está en que pase algo raro. Está en que lo razonable esté prohibido.
Por qué el marco es más importante que el conflicto
En drama, el conflicto se desarrolla y se resuelve.
En comedia, el conflicto se encalla.
El marco es lo que impide que el conflicto se resuelva cuando debería.
Si los personajes pudieran parar, hablar, reflexionar y arreglar la situación, la obra se acabaría en diez minutos. El marco es lo que lo impide sin tener que explicarlo cada vez.
Cuando una comedia no tiene un marco fuerte, necesita justificarse constantemente:
– “es que ahora no puede”
– “es que justo pasa esto”
– “es que no da tiempo”
Eso cansa. El público lo nota. Aunque se ría.
El marco como pacto con el público
El marco es el primer pacto que haces con el espectador.
Le dices, sin decirlo:
“esto va de esto, y no va a salir de aquí”.
Si el marco está claro:
– el público acepta el juego
– no busca lógica realista
– no pide explicaciones
– se centra en las consecuencias
Si el marco es ambiguo:
– el público empieza a pensar
– a cuestionar
– a anticipar soluciones
Y pensar es lo contrario de reír.
Marcos que sostienen obras largas
Las comedias que aguantan bien el paso del tiempo suelen tener marcos muy claros y muy cerrados.
No porque sean más graciosas, sino porque no permiten escapatorias.
Un buen marco hace algo fundamental:
convierte cada escena en inevitable.
No importa qué hagan los personajes. Todo los empuja hacia el mismo lugar. Y cada intento de arreglarlo lo empeora.
Eso es lo que permite sostener una obra larga sin depender de ocurrencias constantes.
El error típico: marcos que se abren
Hay marcos que funcionan durante veinte minutos… y luego se abren.
Aparecen salidas nuevas. Opciones razonables. Soluciones que antes no existían. El espectador las ve y se pregunta por qué no las usan.
En ese momento, la comedia empieza a perder fuerza.
Un marco no se flexibiliza.
Un marco se mantiene o se rompe.
Y si se rompe, la obra se queda sin suelo.
Cómo saber si tu marco es sólido
Hazte estas preguntas, sin justificarte:
– ¿podrían los personajes resolver esto hablando tranquilamente?
– ¿hay una salida lógica que no están usando?
– ¿el marco necesita explicarse más de una vez?
– ¿aparecen soluciones nuevas a mitad de obra?
Si la respuesta es sí, el marco no está haciendo suficiente trabajo.
Un buen marco no se explica. Se asume.
El marco no hace reír, pero permite la risa
Esto es importante entenderlo bien.
El marco no es gracioso.
No genera gags.
No provoca risas.
Lo que hace es algo más valioso: crea el espacio donde la risa puede aparecer sin esfuerzo.
Cuando el marco es fuerte:
– el texto puede ser más simple
– los gags pueden ser más pequeños
– los personajes pueden insistir sin cansar
Cuando el marco es débil, todo tiene que ser brillante. Y eso es insostenible.
Marcos absurdos formulados de forma práctica
Una forma útil de comprobar un marco es formularlo así:
“Cuando X ocurre, nadie puede Y.”
Por ejemplo:
– cuando empieza esto, nadie puede marcharse
– cuando se toma esta decisión, nadie puede dar marcha atrás
– cuando se acepta esta norma, nadie puede romperla
– cuando aparece esta urgencia, nadie puede parar
Si puedes formularlo de esta manera y sostenerlo hasta el final, tienes un marco.
Si no, probablemente tienes solo una situación inicial.
El marco como columna vertebral
Todo lo demás depende de aquí.
Los personajes pueden ser buenos o mejores.
Las escenas pueden afinarse.
El texto se puede mejorar.
Pero si el marco no encierra de verdad, la comedia se deshilacha.
Por eso, antes de escribir diálogos, antes de pensar gags, antes incluso de pensar el final, conviene hacerse una sola pregunta:
“¿Qué es lo que aquí no se puede hacer?”
Si no hay una respuesta clara, la obra todavía no está lista para escribirse.

